5 áreas para hacer tu empresa más competitiva y sostenible.

Las empresas más competitivas serán aquellas que conecten con los retos del futuro.


Ya ha quedado ampliamente demostrado que no podemos seguir con un modelo económico de crecimiento lineal e ilimitado, donde lo único que importa es el balance monetario. Los recursos del planeta son limitados y la economía debe estar al servicio de las personas y no al revés.


Sostenibilidad significa que las generaciones futuras puedan disfrutar de lo que disfrutamos en el presente y una parte muy importante de esa sostenibilidad depende de la actividad empresarial. Las empresas son responsables del impacto que generan. No viven en una burbuja. Están ubicadas en un territorio cuyo medioambiente puede verse afectado. Forman una comunidad de personas que también se ven afectadas por su actividad, positiva o negativamente; desde su equipo o plantilla, pasando por sus empresas proveedoras y colaboradoras, a la propia clientela, y por ello no es suficiente con obtener un balance económico positivo, si no también tenemos que valorar el impacto social y ambiental que genera nuestra empresa para que pueda ser sostenible en todos sus ámbitos. Esta filosofía “Triple Balance” es la generadora de un nuevo sector empresarial “el cuarto sector”.


Es muy difícil hacer las cosas bien al 100 % pero podemos caminar hacia ello. Si tienes una empresa ya consolidada o simplemente tienes una idea de negocio y quieres hacerla más sostenible, las estrategias que podemos implementar para conseguirlo pasan por intervenir en estas tres dimensiones, económica, ambiental y social, desde 5 perspectivas:


1- El por qué


Cuál es el propósito de la empresa, por qué hacemos lo que hacemos, qué impacto positivo esperamos generar a nivel económico, social y ambiental. Tal vez sea simplemente trabajar en lo que nos gusta, generar puestos de trabajo en un territorio, recuperar una actividad tradicional, aprovechar recursos naturales, poner en valor el patrimonio de la zona, difundir la cultura y las tradiciones locales, contribuir a resolver algún problema social o mejorar la vida y el bienestar de las personas y de las comunidades.


Tener claro nuestro propósito nos ayudará a no perder el foco ni la motivación a marcarnos unos objetivos claros y a poder celebrar nuestros avances y logros. También nos ayudará a ser más resilientes cuando las cosas se compliquen.


2- El quién


El quién se refiere a todas las personas a las que afecta nuestra empresa y podemos clasificarlas en dos grupos: Por un lado la comunidad interna, es decir, el propio equipo que desarrolla el trabajo de la empresa y por otro lado la comunidad externa, las personas que se benefician de los mismos o que pagan por ellos, nuestra clientela y las personas colaboradoras y proveedoras de productos y servicios para nuestra empresa.


En cuanto al equipo tendremos que pensar las políticas de bienestar y de desarrollo de las personas que podemos implementar, cómo aplicar la perspectiva de género y un clima de trabajo colaborativo donde la responsabilidad y el liderazgo sea rotativo y basado en los talentos e intereses de cada de las personas del equipo. El trabajo colaborativo se extiende no sólo a nuestro propio equipo si no también a las alianzas que podemos generar con otros proyectos o empresas. La competencia deja de tener sentido. No se trata de ver quién se lleva el pedazo más grande de la tarta si no de hacer la tarta más grande entre todos. Juntos sumamos más y el impacto positivo que podemos generar es mucho mayor tanto a nivel económico como social y ambiental.


A nivel de clientela se trata de establecer unas relaciones comerciales justas con precios transparentes y atención postventa. A nivel de personas colaboradoras y empresas proveedoras buscaremos aquellas que sean responsables también en los tres niveles (económico, ambiental y social) que estén en línea con nuestra filosofía “triple balance”, tratando de ofrecer en la medida de nuestras posibilidades precios justos también en nuestras compras.


3- El qué


El qué se refiere a lo que ofrecemos: nuestros productos y servicios. Aquí tendremos en cuenta, para empezar, su propio diseño de cara a que puedan cumplir con “las cuatro Rs”: reducir recursos, reciclar, recuperar y reutilizar. Tendremos que hacer un buen análisis de su ciclo de vida para poder identificar puntos críticos y minimizar el impacto negativo que puedan generar sobre el medio ambiente o las personas.


Otras cosas a tener en cuenta son conseguir empresas proveedoras de proximidad o km 0 para fomentar el desarrollo local y reducir la huella de carbono, que nuestros productos o servicios sean accesibles a todas las personas, incluidas las personas con discapacidad y que tengan en cuenta la perspectiva de género, esto es, las necesidades de hombres y mujeres de forma diferenciada y no perpetúen una mirada sexista.


4- El cómo


Crear un entorno de trabajo, que favorezca la colaboración y la generación de sinergias con otras empresas, contribuirá a generar más riqueza y oportunidades para todas ellas. La creación de espacios saludables, agradables y eficientes, facilitará tanto el trabajo individual como el colectivo, según los momentos y las tareas que tengamos que afrontar. La forma en la que trabajamos marca la diferencia.

Otra de las estrategias importantes que tendremos que tener en cuenta es generar canales cortos de distribución o de prestación de servicios que minimicen la huella de carbono que producimos con nuestra actividad y reduzcan nuestros costes. En el packaging o envasado optar por aquellos que sean biodegradables y minimizar el uso de plásticos que se ha convertido en uno de los mayores impactos ambientales de la actividad humana.

En cuanto a la comunicación tampoco podemos olvidar poner la mirada en hacer una comunicación no sexista que evite los estereotipos de género y fomente la igualdad, así como en la sensibilización sobre el cuidado del medio ambiente, poniendo en valor nuestras acciones en este sentido.


5- El cuánto


Respecto a las estrategias que podemos implementar sobre el cuánto, podemos partir de establecer unos precios justos y transparentes para nuestros productos y servicios. Está demostrado que las personas como consumidoras toman más decisiones de compra cuando es consciente de que está pagando un precio justo.


Por otro lado en el balance económico se debe hacer un buen estudio de costes para disminuir los costes innecesarios (ej. con maquinaria de alquiler o de segunda mano, compartiendo espacios de trabajo o teletrabajando parte del tiempo, etc.) y un reparto justo de beneficios, equilibrado, que sea motivador y también tenga en cuenta la reinversión en la empresa para su sostenibilidad y crecimiento, así como el apoyo a otros proyectos sociales.

En la búsqueda de financiación sería adecuado tener en cuenta fuentes de financiación éticas en línea con nuestra filosofía.


Para conseguir estos retos es importante pensar previamente cómo mediremos nuestros avances, qué indicadores vamos a ponernos para evaluar los logros que vayamos alcanzando y por supuesto celebrarlos y compartirlos. Sólo de esta manera podremos alcanzar y extender esa sostenibilidad que permitirá que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de un planeta sano y de una economía basada en el bienestar de las personas.


Una empresa Triple Balance es una empresa más competitiva y con mayor capacidad de adaptación a los cambios. La normativa es cada vez más exigente a nivel ambiental y a nivel del cuidado de las personas. Si nos adelantamos a la misma será mucho más fácil poder adecuar nuestra actividad a las nuevas regulaciones.


Por otro lado las personas como consumidoras, sobre todo la generación millennial y aún más las nuevas generaciones, están cada vez más concienciadas. Aumenta exponencialmente el consumo de productos y servicios responsables. Ya no es una tendencia de futuro si no que es el presente.

#productividad #competencia #emprendimiento


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